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El mate cocido en la Alemania del 23.

Nuestra Historia | 10/10/2015

En un lenguaje sencillo y ameno, el conservacionista Alberto Roth   nos relata, en su libro “Todo Mate” datos y hechos sorprendentes sobre  la yerba mate, elegimos uno para compartir con nuestros lectores.

“Al terminar la primera guerra mundial, hice un viaje desde Suiza hasta un pueblo en el este de Berlín.

Después de la guerra, Alemania había quedado empobrecida y por supuesto no se encontraba ni buen café ni buenos chocolates, todos eran sustitutos con el nombre de verdadero producto.

Así que al ir a visitar a mi amiga Gritli Würgler que vivía en la casa de Don Silvio Gessel, no encontré nada mejor que llevar algo de café, y para los tres nietos de Don Silvio, un paquete de excelente cacao para preparar la merienda del domingo.

Pero cuan grande fue mi sorpresa al ver que los pequeños rechazaron este manjar y pedían a su mamá: “Wir wollen mate cocido” (queremos mate cocido).

De esta forma conocí en Alemania en el año 1923 el primer mate cocido de mi vida.

Don Silvio se reía mientras me contaba que él estaba radicado en la Argentina desde hacía ya muchos años y que su hija muchas veces los acompañaba. Recordaba que cuando llegó a la Argentina tenía solo tres pesos, pero que al poco tiempo de trabajar allí  fundó la Casa Gessel en la Diagonal Norte, que le iba bien y que era feliz.

Allí sus nietos se habían acostumbrado a tomar mate cocido con leche.

Después en Alemania, cada vez que viajaba les llevaba yerba.

Esta fue una tarde histórica para mí, ya que al escuchar los relatos de Don Silvio y de probar el mate cocido, sentí ganas enormes de emigrar a la Argentina.

Y así fue que abandoné Europa y me vine a América del Sur, a la Argentina, donde vivo desde 1924.

Al poco tiempo de llegar me instalé en una estancia en la cercanía de Córdoba y allí el mate cocido era la bebida diaria para el desayuno y la cena. Se tomaba en forma caliente como té o café, con o sin azúcar.

En el almuerzo muchas veces se tomaba mate cocido en vez de agua o vino. Entonces lo recibíamos frío, tibio o caliente según el gusto de cada uno. Y ahí noté que era algo excelente contra la sed.

En la estancia vecina ví cómo el propio estanciero preparaba su mate cocido con leche: calentaba mitad leche y mitad agua, echando luego la yerba para hervirla juntos.

De esta forma resulta un verdadero alimento líquido.

Aquí en Misiones durante más de 58 años siempre usamos el mate cocido para desayuno, merienda, cena y para la mesa del almuerzo con unas gotas de limón.

Hay muchas personas que prefieren el mate cocido antes que el mate cocido con bombilla, pero a cualquier hora es siempre bien venido un buen mate cocido, ya sea solo o con agregado de leche.

Debo hacer resaltar lo de “Buen mate cocido” porque recuerdo haber recibido mate cocido en los vagones comedor de Ferrocarriles Argentinos o en hoteles, realmente intomables por haber sido mal preparados o haber usado yerba de mala calidad.

También he tenido malas experiencias con saquitos de mate cocido por haberse encontrado quién sabe cuanto tiempo envasados sin usar.

Es muy importante preparar el mate cocido con buena yerba, con pericia y  hasta con cariño.

El agua debe bullir y la yerba debe quedar sumergido dentro del agua hirviente.

Hay también maestros en esta materia, sobre todo cuando se lo prepara en cantidades grandes para escuelas, asambleas o en los cuarteles de los soldados. Entonces usan una cuchara enorme de madera con la cual revuelven la yerba dentro del recipiente y en el agua hirviente. En todos los casos, para terminar se le agrega un chorro de agua fría para templarlo, se retira del fuego y se lo deja reposar unos minutos antes de colarlo para servirlo. Se puede agregar azúcar durante su preparación.

Los antiguos maestros cocineros introducían una vara de hierro ardiente y decían que solamente así se obtenía un verdadero mate cocido.

Las amas de casa preferirían para preparar mate cocido yerba sin ser molida y sería una nueva presentación que habría que introducir. Bolsitas de yerba para mate cocido.

De esta manera decimos aquí que no hay mejor bebida más barata y saludable que un buen mate cocido.

Fuente: Libro Todo Mate, Alberto Roth, publicado en la revista Bien Nuestro, Nº 13.

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