Yerba Mate Argentina

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Herramientas que humanizan el trabajo

Nuestros Productores | 24/09/2013

Repasamos las grandes etapas en cuanto a incorporación de nuevas herramientas y técnicas en los primeros 100 años de cultivo de yerba mate. Avances y desafíos pendientes.  

La yerba mate es una planta noble por excelencia. Esta premisa es transversal a todos los sectores y a todos los tiempos que dieron y dan forma a la actividad. Sin embargo, una rápida revisión histórica permite aseverar que como sector – público y privado- no hemos sabido -por una u otra razón- honrar tamaña fortaleza. Ese enorme desafío es parte de la tarea que asumió el Instituto Nacional de la Yerba Mate, con iniciativas que buscan colocar a la vanguardia el producto natural.

Dicen los que saben que la tecnología es el medio entre la sociedad del conocimiento y el desarrollo,  y en ese marco, los cambios inevitablemente son necesarios. En la actividad yerbatera, la hábitos culturales demoraron muchas mejoras, y para entenderlo basta recordar el convencimiento de que la mejor yerba se lograba con métodos artesanales; de la utilización -en sencanza- de  ciertas especies leñosas para que el sabor responda a una tradición ya adoptada o bien la práctica de estacionamiento que no debía superar los nueves meses, hoy reemplazada por cámaras de estacionamientos donde el producto queda resguardado entre 60 y 90 días. Lentamente, muchos de esos y otros conceptos fueron quedando atrás, algunos por necesidad -la escases de leña- y otros movidos por los nuevos decubrimientos y la sinergia.

En estos primeros 100 años de cultivo de la yerba mate, los archivos revelan cuatro períodos importantes en cuanto a incorporación de tecnología, nuevas herramientas y nuevas prácticas:

  • A  fines de la década del 50, la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (Crym) autoriza nuevas plantaciones de yerba y se establece la obligatoriedad del uso de curvas de nivel, generando el concepto de cuidado de suelo para una mayor productividad.

 

  • En los años 70, firman convenio la Comisión Reguladora de la Yerba Mate y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y el Gobierno de la provincia de Misiones para el desarrollo de tecnología; se impulsan los primeros ensayos de plantaciones de alta densidad de yerba, superando las 1000 plantas por hectárea que originalmente aconsejaba la Crym; se introducen los primeros ensayos de control químico de malezas; se concretan experiencias de estacionamientos acelerado de yerba mate, se fabrican los primeros prototipos para cosecha mecánica de la yerba, entre otras experiencias.

 

  • A fines de la década del 80 y principio de los 90, se registra una escasez importante de materia prima, y para enfrentar la situación se genera la Comisión Tripartita, integrada por representantes del sector privado, el Gobierno provincial y la Crym, y se impulsan medidas para mejorar el rendimiento de los yerbales, como buen manejo de suelo y planta, utilización de fertilizantes, mejoras de técnicas en las cosechas y control sanitario. El resultado fue que muchos yerbales mejoraron y se volvieron productivos, logrando equilibrar la oferta y la demanda y evitando la importación de materia prima.

 

  • El cuarto periodo es el que estamos transitando actualmente, a partir de la creación del INYM (en el año 2002), institución que promueve el desarrollo de herramientas e investigaciones que representan una bisagra en la historia del sector yerbatero, entre ellas los guinches de carga de raídos, el uso del chip como fuente de calor para el secado del producto e investigaciones como las que determinan el poder antioxidante (la presencia de polifenoles) del producto.

El presente período, la actualidad en maquinaria y herramientas para el sector yerbatero, se evidenció en la Expo Dinámica 2013, que se desarrolló el 19 de julio en los campos del Colegio Pascual Gentilini, en la localidad de San José, en el marco de la Fiesta Nacional e Internacional de la Yerba Mate y con el respaldo del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Somos los únicos productores de yerba del mundo, junto a Paraguay y Brasil, si nosotros no fabricamos nuestras propias herramientas, no lo hará nadie”, resumió el ingeniero agrónomo Luis Prietto, presidente del INYM, recordando que la yerba mate ya cumplió 100 años de historia como cultivo, y que tenemos el enorme esafío de desarrollar tecnología que permita mejorar las condiciones de trabajo y el rendimiento de la producción. “La innovación debe ser permanente,y hoy traemos a campo y ponemos al alcance de todos parte de esos cambios que tienen que darse”, agregó Prietto.

Guinches y carrìtos

Lejos de suprimir mano de obra, las nuevas herramientas complementan y humanizan el trabajo en los yerbales, y optimizan el rendimiento de las cosechas. Un ejemplo de ello son los guinches y carrítos de arrastre de raídos, que entrega el INYM a través de Plan de Mejoramiento de la Cosecha de Yerba Mate (Resolución 40/2010) a operadores debidamente inscriptos en el Registro Unificado de Operadores del Sector Yerbatero, y tiene como destinatarios a los trabajadores de la actividad yerbatera relacionados con las tareas de cosecha (tareferos y podadores), con la finalidad de evitar la actividad física extrema en el traslado y la carga de raídos. Para concretar esta iniciativa, la institución asignó 1 millón 300 mil pesos y hasta la fecha, desde el 2010, ha aprobado 188 guinches y 464 carritos.

Además de humanizar la tarea en los yerbales, el Plan de Mejoramiento de la Cosecha representa un incentivo a la industria local, ya que es requisito que los implementos sean fabricados en la zona productora (provincias de Misiones y Corrientes)

Fernando Tarnoski es uno de los matalúrgicos que se animó al desafío de fabricar herramientas facilitadoras de la cosecha de yerba mate y estuvo presente en la Expo Dinámica 2013. “ Hace un año que arrancamos  con la construcción de guinches para levantar raídos, implementos para mantenimiento de yerbales, quemadores de biomasa, carritos de arrastre, todo lo fabricamos y reparamos en nuestros talleres en Apóstoles; todo es industria nacional, y adpatado al suelo que tiene el yerbal..”, contó.

Tarnowski fabrica dos modelos de guinches: “uno es con malacate, movido con motor hidráulico, que toma la potencia desde el tractor, y el otro está montado en un camión, toma la fuerza desde la caja del camión con un circuito hidráulico que es operado por un operario calificado. Tienen potencia de carga de hasta 200 y 350 kilos, respectivamente, y el segundo tiene un rango de trabajo de 360 grados, o sea el dueño del camión con un solo equipo carga el chasis y carga el acomplado, con un equipo está cargando las dos cosas”.

Con los guinches, el trabajo en los yerbales es más productivo. “Mientras tres cosecheros organizan el guinche que carga los raídos al camión, los demás siguen cortando las hojas y ubicandolas en las ponchadas. Antes, todos iban a cargar los raídos y luego de esto, volvían a la cosecha”, explicó Tarnowski. “Entonces -continúo- el costo beneficio de la inversión que se hace al comprar un guinche es siempre ventajoso”.

Otro ejemplo de la fabricación y el uso de las grúas de carga está en la localidad de Andresito, donde los elementos son construidos por el metalúrgico Rubén Zarratea. “Todos los guinches que fabricamos tienen como característica que evitan el motor a explosión: funcionan con un sistema de molinete, con la tracción y freno con cinta, como un tractor, y con una caja reductora con un satelital planetario de camión, entonces el volumen chiquito, está instalado debajo de la carrocería del camión, se toma el movimiento por la toma de fuerza de la carga, y mientras el camión está cargando el raído con el motor encendido, pone a trabajar también el guinche”, dijo Zarratea al brindar los detalles técnicos.

Cada uno de los guinches fabricados en Andresito por Rubén Zarratea tienen una capacidad de carga de quinientos kilos, y pueden cargar más de un raído a la vez. “Antes, esa ponchada con ochenta kilos, era levantada por los tareferos. Hoy, lo hace el guinche, con mucha rapidez, mientras el cosechero descansa”, contó Ramón Leites, quien maneja el camión donde se cargan los raídos de yerba mate en una chacra de San Antonio.

El Chip

El testimonio de Carlos Gularte, tarefero desde hace doce años en el norte de Misiones, ilustra los beneficios del guinche en la cosecha de la yerba mate. “Desde hace dos semana tenemos el guinche. Con esto se trabaja mucho mejor. A veces en las cuadrillas hay gente mayor, de edad, y no pueden ni deben levantar una ponchada de ochenta kilos. Con el guinche, eso ya no ocurre”, manifestó.

El uso de chip –en reemplazo de la leña- como fuente de calor en los secaderos es otro de los avances en el sector yerbatero, avance que llega de la mano del INYM con el Programa de Tecnificación del Proceso de Secado y que tiene como objetivo dar respuesta a una creciente problemática del sector: la falta de leña. El funcionamiento de este sistema – que es más amigable y eficiente en términos sociales y económicos – también fue apreciado durante la Expo Dinámica en el secadero que posee el Colegio Pascual Gentilini.

A fines de 2011, el INYM puso en marcha el “Programa de tecnificación del proceso de secado de yerba mate”, por el cual se financia la instalación de sistemas de quemado de chip en reemplazo de la leña. Hasta la fecha, 81 plantas de secado de la zona productora solicitaron y recibirán el apoyo de la institución. De ese total, 63 ya están funcionando con el sistema que resuelve la falta de leña, y es más amigable y eficiente en términos sociales y económicos.

La incorporación de este sistema es una bisagra en el sector, ya que se deja atrás un combustible utilizado desde los orígenes de la indsutrialización de la yerba y aparece en momentos donde hay cada vez menos leña y a poco de entrar en vigencia la Ley de Bosques Nativos 26.331 (Ley Bonasso) que establece, entre otras cosas, que desde el 2015 no se use la madera de bosque nativo con esa finalidad.

El precursor en este sistema fue el Establecimiento “Yerbatera.com”, ubicado en la localidad de Dos de Mayo. José Luis Lorenzo, gerente y propietario del lugar, quien detalló que con   el chip como fuente de calor se logra sapecar un promedio de seis mil kilos de hoja verde por hora (esto varía de acuerdo a la calidad del chip y la temperatura que pueda llegar a levantar), y destacó como hecho relevante la obtención de un producto final mucho mas aceptado en el mercado, ya que se estandariza la temperatura y el sapecado es uniforme.

Entre otras ventajas, Lorenzo citó también la “valorización del personal ante todo físicamente, porque se evita la exposición de la persona ante el fuego”, y la disminución de los costos. “Si yo tengo 10 mil kilos de leña en un camión, de chip voy a consumir siete mil. Lo que hace a un 30 por ciento menos desde el vamos en cuanto a calorías y después todo lo que uno se ahorra en cuanto a los beneficios de personal”, indicó.

El INYM además respaldó otras importantes innovaciones, como la puesta en marcha del proceso mecánico para el lavado de hoja verde de yerba mate previo al sapecado en la Cooperativa Agrícola de la Colonia Liebig Limitada (provincia de Corrientes); el sapecado con aserrín que implementa la Cooperativa de Productores y Elaboradores de Te de Guaraní Limitada (Copetegla) con importantes ventajas económicas, sociales y ambientales); la sembradora de cubiertas verdes en Garruchos, a cargo de Dardo Decopett; el desarrollo de un sistema a escala piloto para estudios de sapecado en vapor, tarea a cargo del magiste ingeniero químico Rubén Barrionuevo, de la Universidad Nacional de Misiones y la experiencia de secado con alta fracuencia (ondas eléctrica), entre otros.


Fuente: Revista Bien Nuestro Nº3 INYM. Septiembre 2013 Todos los derechos reservados.

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